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Enseñar tarea de titanes.

19/02/2013

Nunca como ahora se ha hablado tanto de la escuela. Pero la paradoja es que se le pide que lo arregle todo, cuando no se le da nada y se desconfía de ella como nunca. Aquellos venerables maestros de entonces eran respetados por todos. A los de ahora, nadie los respeta. Incluso los denigran los gobernantes acusándolos de vagos y absentistas.

Hay un desequilibrio tan grande entre lo que se le pide a la escuela y los medios de que dispone, que enseñar es tarea de titanes que ha multiplicado las depresiones entre el profesorado.

Educar es un acto de coraje, y el educador debe ser entusiasta y optimista. Creer en el cambio y confiar en el futuro. Hoy es cada vez más difícil.

¿Cómo puede la escuela sola acometer la tarea de civilizar y marcar pautas en el entorno áspero y maleducado que nos rodea?

Un año de clase de valores humanos, respeto y decencia la echa por tierra un sólo programa degradante, que me niego a nombrar, en el que seres indignos se convierten en ídolos, haciendo alarde de su ignorancia…..

Como dice el proverbio, para educar a un niño es necesaria la tribu entera. Y la sociedad parece que nos ha dejado solos. Quizá estaba ocupada en una burbuja castradora de valores humanos que sólo prestigiaba lujo y apariencia. Ahora sabemos que esos lujos eran ilícitos, corruptos y saqueadores de nuestros impuestos.

La estafa financiera la paga la escuela pública. Los recortes la condenan a clases abarrotadas, profesores escasos, aulas decrépitas, barracones indignos, escasez de becas…

6PROFES MENOS

Se impone una nueva ley educativa sin consultar a nadie. Excepto a los obispos que marcan su dictadura ideológica: religión, más concertada pagada con dinero público, eliminación de formación ciudadana…

Se ha vuelto a desviar el debate. Lo esencial hubiera sido consensuar qué se debe enseñar para formar ciudadanos del siglo XXI: libres, críticos, democráticos, solidarios y justos. Que sean capaces de encarar la sociedad mestiza y compleja que nos aguarda.

En cambio, se han centrado en la financiación de colegios religiosos. Los obispos ya tienen más dinero a cuenta de nuestros impuestos y más poder contra la necesaria laicidad.

La ley Wert es una ley retrógrada y controladora que basa la tarea educativa en la transmisión ideologizada de contenidos. Su meta es formar obreros dóciles al servicio del dinero. Catequizar, no enseñar a pensar. Excluir, no integrar.

El profesor es un ser machacado por una Administración distante, obligado a mil tareas burocráticas que lo alejan del aula, solo ante las dificultades, desanimado y que ya hace bastante con sobrevivir y mantener la ilusión. Con muchos problemas y sin medios.

http://agustinaperez.wordpress.com/2013/02/13/la-dificil-primavera-de-la-ensenanza/

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