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Con la LOMCE paralizada, ¿Reválidas?

27/04/2016

Estas reválidas servirán  para estigmatizar al alumnado, profesorado y centros, para generar un mercado, según la concepción neoliberal, de “elección” de aquellos centros que ocupan lugares más destacados en detrimento del resto

Para qué sirven las reválidas y otras pruebas

Revalidas

La reválida de sexto de la LOMCE se desmorona a pocas semanas de realizarse. Siete comunidades ya han declarado que no harán el examen o pondrán uno diferente. Solo tres comunidades –La Rioja, Madrid y Murcia, todas gobernadas por el PP–, además de Ceuta y Melilla, han fijado ya una fecha concreta para llevarla a cabo.

www.eldiario.es

El Congreso ha rechazado el 5 de abril la aplicación de las reválidas, únicamente con los votos en contra del PP. Todos los grupos parlamentarios, a excepción del PP, y la mayoría de los representantes de padres y madres, docentes y estudiantes se oponen a las reválidas. ¿Por qué esta descalificación tan abrumadora de las reválidas?

La fiebre examinadora nunca se ha traducido en la anunciada “mejoría”. Y es que, las reválidas por sí mismas, no mejoran ni cambian nada. La experiencia de EEUU, que abusa de pruebas externas, indica que los resultados han sido un desastre y ha reforzado la mediocridad del sistema. Los efectos negativos añadidos son:

a) la deslegitimación de la función docente y la desconfianza hacia el profesorado, ya que no es el profesorado que tiene docencia directa con el alumnado el que evalúa, pues se le expulsa del proceso de valoración final sobre el grado de aprendizaje del alumnado, recurriendo a otros profesionales;

b) la degradación de contenidos: se acaba estudiando lo que se examina y se centra el tiempo y los esfuerzos docentes en preparar al alumnado para resolver pruebas y exámenes, como ya pasa en 2º de Bachillerato de cara a la selectividad;

c) el control sobre el trabajo docente y la pérdida de la innovación educativa, al convertirse el profesorado en “preparadores de pruebas”, sufriendo así un control directo sobre su trabajo y sobre lo que debe enseñar;

d) el coste económico para el sistema, tan alto como inútil, por la realización de las múltiples pruebas externas todos los años; y el coste para las familias del alumnado que haya suspendido cuando tengan que pagar academias para repetir la reválida.

Enrique Javier Díez Gutiérrez

www.nuevatribuna.es

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