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¿Contratar a 1200 nuevos docentes?

15/06/2017

1241 profesores interinos despedidos por no disponer del C1 de valenciano

Hoy nuestros queridos gobernantes han anunciado la contratación de 1200 nuevos docentes, ¿será para sustituir a los 1200 que echan a la calle por no tener el C1 de valenciano?

Señores de podemos, a ver si defienden mínimamente al colectivo de interinos.

Señores de podemos, les recordamos que ustedes pactaron con el actual partido político que nos gobierna y que ustedes siempre se jactan de ayudar al pueblo y a los trabajadores.

Huele a negocio

El profesorado interino no es tonto, y tampoco se niega a estudiar la lengua de la comunidad, pero esto es un negocio en toda regla. La gente viene acusando esta situación desde hace tiempo, pero todos han mirado hacia otro lado.

Huele a negocio cuando para obtener el C1 de valenciano un gran número de profesores tienen una media de 6 convocatorias suspensas en la JQCV.

Huele a negocio cuando existen listas con porcentaje de aprobados inferior al 20%.

Huele a negocio cuando se deniegan más convocatorias publicas para adquirir la Capacitacion en valenciano y se debe recurrir a organismos privados (avalados por conselleria y los sindicatos claro está) en donde la matrícula supera la cifra de 1300 euros.

Carta abierta al Conseller de Educación, Sr Marzà.

Audiatur et altera pars
Sr. Marzà:

Me dirijo a usted como Conseller de Educación y no como docente que se preocupa por los intereses de toda la Comunidad Educativa. Tengo entendido que usted ha ejercido como maestro en una escuela pública, de modo que, cuando fue nombrado Conseller, yo, personalmente, me alegré muchísimo. Pensé que, por primera vez, se había nombrado a alguien entendido en la materia y no a un político que jamás había entrado en un aula y que no sabía nada sobre la problemática de la educación. En fin, como conocedor de la materia, había puesto todas mis esperanzas en usted. Me he equivocado. Nunca pensé que un compañero de profesión firmara un decreto que me impidiera trabajar o desempeñar mi labor como docente: que me echara a la calle por no tener un título. Reconozco que el valenciano también es lengua oficial del País Valenciano y que, como consecuencia, debemos aprenderla y entenderla. Pero algunas personas no tienen posibilidad de oírla ni de hablarla cotidianamente porque están rodeadas de castellanoparlantes y porque los valencianoparlantes ─la mayoría─ cambian al castellano cada vez que se dirigen a alguien castellanoparlante. Aunque parezca una crítica, no lo es. Todos hablamos y entendemos las dos lenguas. Unos prefieren hablar en valenciano y otros en castellano. Nunca ha habido ningún problema con la lengua. Yo he hecho miles de cursos de formación en valenciano, en horario no lectivo, y he gastado mi dinero en profesores particulares para mejorar mi habla, pero los señores examinadores no han tenido a bien aprobarme nunca. Debe de ser que no estoy capacitada mentalmente para aprender una lengua. Pero, mire usted por dónde, soy licenciada en lenguas clásicas. Tonta, no debo de ser, pero ya no sé qué hacer. Esta situación está mermando mi salud no solo física, sino también psicológicamente. De verdad, Sr. Marzà, no sé qué hacer. ¿Cree usted que debo ir a la calle porque no me aprueban? Lo he intentado muchas, muchas veces. Yo, como docente, me planteo qué pasa cuando he suspendido a más de la mitad de mis alumnos, algo de responsabilidad tendré yo también. ¿No cree usted que algo falla en el sistema? Están creando un problema con la lengua cuando antes nunca lo hubo. La lengua debe ser un mérito, no un requisito. En fin, sé que este escrito le dará igual, dirá que las leyes no se pueden cambiar, pero eso no es cierto. Ustedes lo mismo que aprueban una por Real Decreto, también pueden derogar otra. Le pongo un ejemplo. Yo tengo el Grado Elemental de la EOI. Ese título, convalidado, podría corresponder al Mitjà de la JQCV; ustedes derogaron este año esa ley que lo convalidaba. ¡Qué mala suerte he tenido! En fin, nunca he hecho los cursos por tener un título, sino por el simple hecho de aprender. Pero aquí se premia la “titulitis”. En fin, como ve, es toda una rabieta, pero con toda la razón del mundo… Póngase, por una vez, en el lugar de todos los profesores que deja usted en la calle. La desactivación es no trabajar, y no trabajar es no cobrar. Muchos son padres de familia con obligaciones. ¿Qué haremos ahora con nuestra vida? Yo soy docente por vocación, me encanta mi trabajo y creo que después de 30 años estoy orgullosa de mi labor y mis alumnos también. Estos últimos días, al enterarse de que no podía volver, han llorado conmigo. Y han clamado lo injusto de la situación. En fin, quiero manifestarle mi malestar y el de muchos de mis compañeros que están en mi misma situación. Sinceramente, ¿no puede hacer algo? ¿Se ha puesto en nuestro lugar? ¿Qué hacemos con nuestra vida?

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