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Los interinos hacen las maletas

04/02/2019

Miles de trabajadores temporales de la administración temen que la convocatoria histórica de oposiciones que se les ‘avecina’ les deje en la calle después de décadas de ocupar la misma plaza aunque nunca en propiedad

www.larioja.com

El principal problema es que durante años se ha cometido una ilegalidad flagrante que es no haber convocado oposiciones suficientes para cubrir puestos en la Administración. A eso se añaden los caprichos en esas oposiciones con cambios de criterios que les han impedido sacar plaza. El resultado es que se han arruinado millones de vidas. Por ejemplo, una consecuencia de este mal sistema es que nos hemos quedado sin médicos especialistas, por ejemplo, porque han preferido irse a otros países. Así nos va.

No queremos oposiciones; ya basta de exámenes absurdos para mayor gloria de las cacademias y los negocios sindicales. Queremos un concurso de méritos extraordinario para paliar el fraude de ley. Ni tribunales ni oposiciones

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El mensaje que la Administración está lanzando a la opinión pública de que la puesta en marcha de esta oferta pública servirá para consolidar miles de puestos de trabajo, es rotundamente falso. Esta OPE no trata de estabilizar a los trabajadores temporales sometidos durante años a un constante abuso de la temporalidad. Tampoco de recuperar el empleo perdido dutante la crisis, ni de mejorar las condiciones laborales y asistenciales de trabajadores y usuarios. Se trata, simplemente, de evitar una sanción de la U.E. al Estado español de 100 millones de Euros, si este no reduce la temporalidad en un periodo de 3 años a un porcentaje del 8%.

Y por ello. la fórmula elegida no ha sido resolver el problema que la propia Administración ha generado realizando contratos de duración determinada para cubrir necesidades de carácter permanente, es decir, contratos en Fraude de ley. La propia Administración conoce que la Ley obliga a convocar ofertas de empleo público como máximo cada 3 años.

La fórmula elegida ha sido la más perniciosa que se podía buscar. Acabar con el problema de la temporalidad despidiendo a los empleados precarios, pues los procesos selectivos puestos en marcha por la Administración, sólo valorarán la experiencia de los trabajadores temporales, para él acceso a la condición de fijo, si se supera un examen teórico previo, y compitiendo por un puesto de trabajo para el que ya la Administración le exigió méritos e igualdad en su día. Un puesto de trabajo donde el trabajador ha demostrado su capacidad con el número de años trabajados, ya que no ha sido despedido.

Es decir, un trabajador temporal , sometido por la Administración durante años a un abuso de temporalidad, puede ser despedido de su empleo si no supera una prueba teórica, a pesar de haber demostrado la experiencia necesaria para realzar su trabajo, y por tanto, ofreciendo las suficientes garantías para el paciente/usuario.

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